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Complicadas cuatro letras… AMOR.
Nadie sabe describirlas.
Ni entenderlas si quiera.
A veces es pasajero,
Otras, verdadero,
Pero siempre nos espera.
Unos hacen de un grano de arena un mundo, con una mísera llamada, mensaje, comentario insignificante, o una simple mirada. Otros ni siquiera se dan cuenta de lo que tienen delante. Otros no valoran sus principios, vendiendo sus almas por simples besos. Quizá sea cuestión de conceptos, sin duda lo es.
Unos guardan en lo más profundo de sus mentes ese sentimiento, que nadie sabe, y ni siquiera esa persona se da cuenta a veces, ya que nos solemos dejar llevar por factores que en realidad no buscamos, en la mayoría de los casos el físico. Otros lo divulgan sin darse cuenta de que finalmente por unas fuentes u otras, llega al susodicho, siempre, pero eso les tiene entretenidos durante una parte de su vida, y así reciben consejo de todos, aunque esto puede ser muy contradictorio. Lo peor es que todos estos casos pueden llegar a estar en una única persona, ilusa e inocente.
Casi siempre hay alguien rondando por nuestras cabezas, aunque no lo hagamos conscientemente, pero ahí están, y desgraciadamente nos hacen sufrir la mayoría de las veces. Cuando lo superamos nos sentimos nuevos, otras personas distintas, pero la pregunta es ¿cuándo lo superamos? Algunas veces durante toda nuestra vida no se supera. Mi teoría siempre ha sido la superposición, es decir, cuando quieres a alguien que no te corresponde, este desaparece de tu cabeza cuando consigues encontrar a otro que lo sustituya por completo, y entonces, sólo entonces, conseguiremos olvidar…esta etapa puede llevar mucho tiempo pero puede lograrse.
Solemos hacer lo que sea por la persona a la que queremos, y sin darnos cuenta caemos en una especie de “favoritismo” ya que cualquier cosa que pide por esa boquita será suficiente para hacer sus deseos realidad, ¿por qué? Porque pensamos tontamente que así le vamos a gustar más, pero no. Aún sabiéndolo lo seguimos haciendo. Hasta que un día nos hartamos, y decidimos pasar por completo de su mínima presencia, la persona se da cuenta y lo hecha en falta, pero ya es tarde, la decisión está tomada, si no nos haremos más daño del que la persona nos hace ya de por sí. De esta manera perdemos la amistad.
Nos sentimos estúpidos, impotentes, y decepcionados, pero no podemos remediarlo. La amistad rompe las relaciones, ya que muchas nunca llegan a formarse por miedo a perderla; pero en mi opinión se acaba deteriorando mucho más si no se intenta, por el simple hecho de no poder mirar a la cara al otro, porque tenemos miedo de que aparezca esa sensación cada vez que lo hacemos. La inseguridad es normal, nadie está cien por cien seguro de lo que dice o hace, pero en el riesgo está el triunfo, si no se arriesga no se gana. Desgraciadamente la gente no es muy aventurera y casi nunca se arriesgan, para no hacer daño al otro, o para no perder la amistad… Siempre he pensado que son meras excusas para no enfrentarte a lo que realmente podrías llegar a sentir, aunque claro está no siempre es el caso.
No debería ser tan complicado. Son sólo cuatro letras, pero con un gran significado. Si habéis dicho “te quiero” os habrá costado la misma vida la primera vez, eso es por el simple hecho de no saber si el otro estará a la altura de comprender esas palabras y aceptarlas sin salir corriendo, miedo al fin y al cabo. Seguro que habéis querido decírselo a alguien y no habéis podido, porque algo en vuestra cabeza no os dejaba, pensaríais: ya se lo diré otro día, aún no es el momento. O cuando te lo dicen a ti, con una sola mirada basta. Pero, hay tantas formas de querer, querer a tu hijo, a tus padres, a tu novio, al que algún día puede llegar a serlo, a tu hermano, a tu mejor amigo, a alguien con el que ni siquiera has hablado…
Si lo dijéramos tan a menudo no tendría tanta importancia, sin embargo la tiene, y cuesta mucho expresarlo.
A veces sólo quiero alejarme del mundo, y pensar en blanco, pero casi nunca lo consigo, siempre estoy pensando en cosas, no lo puedo remediar. Y sé que ni una mínima parte de mí merece estar con los cinco sentidos en una persona a la que no podré alcanzar, pero así es. Ojala lo pudiera cambiar. Si naciéramos con unas instrucciones, tendríamos la vida resuelta y no sería nada difícil vivir, pero eso es lo que hace que la vida sea lo mejor que nos ha podido pasar, y no la podemos desaprovechar. “Todo llega y todo pasa” y algún día encontraremos a alguien que nos haga felices con tan solo una mirada, un beso o una caricia, y probablemente nunca imaginamos que estaríamos con esa persona. Hasta entonces dejaré que mis sentidos actúen por sí solos.
Diario de una ilusa inocente.