jueves, 21 de agosto de 2014

Jaque Mate

   A veces la vida te derrota, te puede, entras en una encrucijada como si de un tablero de ajedrez se tratara, donde el jaque mate define la jugada, el siguiente paso a seguir, y los actos dependen de consecuencias inamovibles.

   Unos serán peones, esos que se dejan llevar por la corriente, esclavos sociales de paradero nómada. Maleables al antojo de cualquier moda y susceptibles a los cambios. Los primeros en sacrificarse, eso sí, mueren por y con su causa y aspiran a ser reinas algún día, con eso los educan y mantienen entretenidos en ataque. Son la multitud, el populacho revolucionario.

   Puede que seas la torre, protectora y amenazante desde lejos, fuerte, marcando territorio, desconfiada, sabe lo que se avecina. La vieja experimentada, directa como una flecha y no se piensa las cosas dos veces, impulsiva y con muchas historias a sus espaldas, harta de cuentos, y el tuyo no iba a ser diferente. Más vale tenerla a favor.

   O quizás un caballo fiel, experto en cogerte desprevenido por saltos bicolores, pero los primeros en comenzar la jugada. Te salvan la vida más de una vez; parecen simples pero esconden un gran misterio y, miden sus pasos al milímetro.

   O un alfil que mira desde lo alto avanzando en diagonales de reojo, guardando las distancias, las largas en cualquier caso. Suelen escoltar al rey desde el principio y no dejan que nadie se le acerque, pero sin perder el estilo y ni siquiera despeinarse, son coquetos y sinuosos, refinados a más no poder, siempre guardando las formas como en la esgrima: Touché.

   Quizás seas rey, indefenso por su paso limitado pero con el poder suficiente como para revolver un tablero entero en su defensa o en su ataque, guerras de lealtad. Aguanta los duelos, lo que le echen pero, parece estar maldito, sólo se hace notar de forma intocable.

   O puedes ser reina, compañera y con armas de mujer, seductora y sutil, con sus movimientos mortales. Que no te engañe su corona, ella es la que dirige el cotarro, la mente criminal y estratega. Es ágil y se mueve con rapidez en cualquier dirección, pero siempre con cabeza.

   Al fin y al cabo todas las piezas están coordinadas, una le sirve a otra para avanzar, para atacar, para defender, para sobrevivir, como en la vida. De hecho las jugadas han de meditarse con astucia y a contrarreloj. Es un juego en el que hay que arriesgar, y todos son esenciales, debes ir un paso por delante y, si puedes dos. Existe una alta sincronización para alcanzar un objetivo sólido. Y yo que no sé de ajedrez pero, sé de la vida, y al parecer estoy en jaque.