lunes, 27 de enero de 2014

Recuerda recordar.

A veces te torturas pensando que hiciste algo mal, que no fue suficiente o no que era el momento aún; y hay cosas que te lo recuerdan; cada vez que pasas por ese lugar, o mencionan ese sitio donde estuviste con esa persona. Sólo en ese momento sabes que hiciste bien o mal en función de cómo lo recuerdas.

Recuerda que el recuerdo es trasladar en el tiempo una situación, una persona, un objeto, un olor, una sensación… es memorizar de manera selectiva lo que nos interesa; es verdad, también hay malos recuerdos, pero son infinitamente menos ¿no es cierto? Son fugaces, momentáneos, apenas queremos abrir esas puertas, sin embargo, en los otros nos recreamos e incluso cerramos los ojos para poder ver, ironías de la vida.

 A veces pasas cerca de alguien y su olor te recuerda a otro alguien; o escuchas una canción y recuerdas cierta escena sin guión; o coges algo que alguien te regaló y te teletransportas a ese momento.

Es muy curioso cómo seleccionamos, hasta para eso somos exquisitos.

Cuando borramos recuerdos es para crear otros nuevos. Los malos se transforman pasando de un estado de melancolía a un estado de plenitud; y en ese momento sabes que hiciste bien, porque si no, ese recuerdo, nunca se transformará. Cuando uno acumula muchos malos recuerdos tiene que apoyarse en otras personas para poder crear nuevos, y así, superar la ira que contenemos, aunque a veces ni eso logra borrarlos. Por suerte o por desgracia tendemos a pensar en los buenos porque quizá es más fácil no juzgar nuestros actos y seguir cantando, pero en el momento que un mal recuerdo nos atormenta no queremos saber nada de canciones. Hay que afrontar para poder disfrutar. Si no es así puede que estemos haciendo algo mal. Como tú decías habrá que torear.


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