A veces te torturas pensando que hiciste algo
mal, que no fue suficiente o no que era el momento aún; y hay cosas que te lo
recuerdan; cada vez que pasas por ese lugar, o mencionan ese sitio donde
estuviste con esa persona. Sólo en ese momento sabes que hiciste bien o mal en
función de cómo lo recuerdas.
Recuerda que el recuerdo es trasladar en el
tiempo una situación, una persona, un objeto, un olor, una sensación… es
memorizar de manera selectiva lo que nos interesa; es verdad, también hay malos
recuerdos, pero son infinitamente menos ¿no es cierto? Son fugaces,
momentáneos, apenas queremos abrir esas puertas, sin embargo, en los otros nos
recreamos e incluso cerramos los ojos para poder ver, ironías de la vida.
A veces
pasas cerca de alguien y su olor te recuerda a otro alguien; o escuchas una
canción y recuerdas cierta escena sin guión; o coges algo que alguien te regaló
y te teletransportas a ese momento.
Es muy curioso cómo seleccionamos, hasta para eso
somos exquisitos.
Cuando borramos recuerdos es para crear otros
nuevos. Los malos se transforman pasando de un estado de melancolía a un estado
de plenitud; y en ese momento sabes que hiciste bien, porque si no, ese
recuerdo, nunca se transformará. Cuando uno acumula muchos malos recuerdos
tiene que apoyarse en otras personas para poder crear nuevos, y así, superar la
ira que contenemos, aunque a veces ni eso logra borrarlos. Por suerte o por
desgracia tendemos a pensar en los buenos porque quizá es más fácil no juzgar
nuestros actos y seguir cantando, pero en el momento que un mal recuerdo nos
atormenta no queremos saber nada de canciones. Hay que afrontar para poder
disfrutar. Si no es así puede que estemos haciendo algo mal. Como tú decías habrá que torear.

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