miércoles, 19 de mayo de 2010

Sensaciones


   Hay cosas indescriptibles en la vida; esas pequeñas cosas que nos hacen recordar momentos inolvidables que solo están en nuestra mente. Por ejemplo el olor a lluvia, el olor a césped, el primer rayo de sol del verano dándome en la cara tras un invierno frío, la brisa marina que roza la piel mientras cerramos los ojos y respiramos hondo, un atardecer en la playa sumergido en la soledad, o en la compañía de una de las personas que más apreciamos, el tacto de la arena deslizándose entre los dedos, nadar bajo el agua con los oídos taponados, volver a casa después del verano, empezar de nuevo la rutina, mirar el cielo inmensamente azul, ver figuras en las nubes y compartirlas, ver las estrellas mientras estás tumbado en la arena, satisfacción con uno mismo, decepción, impotencia, confiar en alguien y saber que nunca te fallará, seguridad, llorar de alegría, flotar en el agua, hacer postres con tu madre, ir a museos y comer con la familia, tu primera vez en bici, tu primera vez, saber que has hecho lo que debías, no saberlo, culpabilidad, estrés, perderte, mirar al horizonte intentando ver algo, señalar a quien no debías, meterte donde no te llaman, hablar más de la cuenta, no darse cuenta de lo importante, que el trabajo de sus frutos, esperanza, engaño, autoconvencimiento…




domingo, 16 de mayo de 2010

Una vida pasajera...



Cuando tenemos algún problema, parece que se nos cae el mundo encima. Pero no sé si os habéis dado cuenta alguna vez, de la cantidad de gente que hay en el mundo… El metro es el sitio idóneo para pensar en ello. La próxima vez fijaos en todas las personas que entran y salen por sus puertas. Cada uno tiene su vida, sus sueños sin realizar, su ilusión, sus seres queridos, su forma de vestir, su color de piel, su mirada, su personalidad, su trabajo, sus complicaciones, sus penas, sus alegrías…


Miles de personas suben y bajan las escaleras del metro para llegar a sus destinos. Personas cansadas, tristes, deseando llegar a casa, con una expresión en la cara de “quiero que acabe este día YA”, o simplemente pensando en lo que han hecho durante el día, o lo que harán el siguiente, o cuando lleguen a su hogar. Todos inconscientemente pensamos en esas cosas cuando vamos solos, y le damos vueltas muchas veces a cosas que no tienen apenas sentido, pero claro está, nosotros se lo vamos a dar: sí o sí… o simplemente vamos escuchando la música de nuestro móvil, i-pod o lo que sea, y desconectamos durante el trayecto del mundo; este mundo en el que todo lo que nos rodea tiene un precio y nos produce una sensación. Cuando os montéis la próxima vez en el metro, coged a una persona cualquiera, y observadla; mirad si es extranjera o no, cómo viste, los zapatos que lleva, si lleva o no calcetines y de que color, si lleva pendientes, anillos o pulseras, si lleva o no gorra, o gafas, si lleva el pelo corto, largo, recogido, trenzado, con rastas, calvo, rapado, si es mayor o joven; en la forma de su cara, si es redonda, alargada, deforme, simétrica; en sus ojos, si son pequeños o grandes, y de que color; en su mirada, si es penetrante, sincera, o intimidante; si está triste o alegre, si puede que tenga hijos o no, si tiene una vida ajetreada, si tiene pareja, el móvil que lleva, la forma de su boca, sus dientes, su sonrisa, sus cejas arqueadas o rectas, si tiene calor o frío, en las arrugas de su rostro; sus orejas, si son grandes o pequeñas, separados o juntas; sus uñas, en la forma de sus dedos y manos, el timbre de su voz…


Todas estas cosas forman a una persona físicamente, por eso muchas veces se dice que una imagen vale más que mil palabras, aunque también dicen que la apariencia no lo es todo… y es cierto, no podemos juzgar a las personas por cómo visten o el color de su piel, sino por cómo son en realidad. Todos tenemos problemas, a veces con solución, a veces sin solución, con más o con menos apoyo… pero siguen siendo problemas, y cuando se van unos vienen otros, y así transcurre la vida; pero sin problemas no hay alegrías. Sólo hay que darle una visión diferente a las cosas, no tiene porque ser blanco o negro, existe el gris, y una amplia gama de colores que ver y usar para pintar nuestro cuadro, nuestra vida. Una vida que es única y no debemos desaprovechar, y por eso no debemos dejar que nadie nos diga qué tenemos que hacer siempre, sólo nos han de guiar por el buen camino, pero la decisión siempre será nuestra.


También dicen que el dinero no lo es todo, y que sin este se puede llegar a la felicidad… En mi opinión es cuestión de conceptos, si uno está acostumbrado a ser feliz con poco no hace falta mucho dinero, pero si uno ha vivido bien durante toda su vida, para lo cual hace falta dinero, no quiere bajar de nivel, sólo mejorar. Algunos piensan que para ser feliz tienes que ver alguno de tus sueños hechos realidad, estar con una persona a la que quieras y tener la vida que siempre quisiste; pero en esto consiste la vida, en tener aspiraciones, e intentar cumplirlas, y puede que en trayecto surjan miles de encrucijadas que te impidan conseguir ese objetivo final, pero que por alguna razón están ahí, y hay que superarlas o aceptarlas… el secreto de la felicidad está en vivir la vida, simplemente.


Entonces, pensad, la cantidad de vidas distintas que hay, infinitas, podríamos decir que tantas como personas, ya que nadie es igual a otro, por lo que su vida será distinta. A veces la gente me dice “pero si eso fuera mi mayor problema”, esto demuestra que nunca te puedes comparar con los demás en estos temas, porque son incomparables. A lo mejor para mí suspender una asignatura en la universidad es un cristo, y para otros no, pero claro está que no son las mismas condiciones nunca. Pues bien espero haberos hecho reflexionar un poco en vuestras vidas y en que hay que tomársela con más calma, a pesar de todos los problemas que se puedan acarrear, ya que son solo pruebas que te hacen seguir adelante.