lunes, 6 de febrero de 2012

El día a día, ni más ni menos



   Mujeres que están demasiado ocupadas en las cosas de la casa y en ordenando sin parar, olvidando que eso no lo es todo. Hombres infelices que vuelven a sus casas tras un largo día e trabajo con la máxima aspiración de poder dormir para ir a trabajar al día siguiente. Niños maleducados, cada vez más, que se creen que todo es suyo y que por chillar más consiguen las cosas antes. Padres que ignoran que sus hijos intentan hacer las cosas lo mejor que pueden para que se enorgullezcan de ello. Madres que protegen demasiado a sus hijos sin darse cuenta de que la cáscara del huevo algún día se romperá a la fuerza. Impotencia de no poder hacer nada por arreglar las cosas, porque alguien cambie, porque el tiempo se pasa y es irremediable. Ancianos que se creen que aún tienen quince años. Señoras que discuten sobre sus nietos, los mejores del mundo mundial, por supuesto. Gente que pierde cosas, y que ni se preocupa en buscarlas, porque es cierto, siempre aparecen. Ponerte los cascos a todo volumen y aislarte del mundo. Ponerse metas y cumplirlas. Mujeres que parecen agendas andantes, sin perder detalle de todo lo que hacen, están haciendo o van a hacer. Hombres despreocupados que no saben lo que quieren. Preuniversitarios que no saben que carrera escoger. Días de lluvia, siempre dan melancolía. La playa al atardecer hace recordar quiénes somos. Irte a la cama deseando que empiece un nuevo día. Esperar a alguien y que siempre llegue tarde. Mirar por la ventana un y darte cuenta de que ya no es verano. Llegar tarde cuando más necesitas llegar temprano, y llegar temprano cuando puedes llegar tarde. Ver una película y sumergirte en ella por dos horas. Ese olor que nos pierde… 

   Recuerdos de la infancia fotografiados en álbumes que parecen centenarios. Pensar que podía tocar el cielo y lo máximo que consigo es tener la cabeza en la luna. Ver a tus amigos y saber que siempre han estado ahí. Tumbarse en el césped y no tener nada que hacer. Cortarte el pelo y que todos te digan que ahora estás mejor que antes. Ser rebelde y pensar que nadie puede contigo, y que por supuesto, tienes toda la razón. La soledad a veces no viene nada mal. Desconocidos que se sientan a tu lado o en frente en el metro y no los vuelves a ver nunca más. Hacer algo sin que nadie lo sepa. Mujeres esclavas de su soledad y matrimonio que se dan cuenta de que cometieron un error. Post its que dejas para que recuerden cosas y te olvidas de leerlos. Tirarte en plancha a la cama. Quedarse esos cinco minutitos más por las mañanas, que acaban siendo media hora. Todo lo que se va, vuelve. 

   Y quién no ha querido poder volar alguna vez. Confiarse y meter la pata. Hablar más de la cuenta o meterse donde no te llaman, aficiones por excelencia. Una canción que siempre dejas, siempre… Lugares que tienen demasiados recuerdos en el aire que se respira. Motivación, es la clave de todo. Hombres con una vida perfecta pero mal de salud. Niños que nunca tuvieron padres. Miles de cosas por descubrir y que no vamos a conocer antes de morir. Típicos rumores que sabe todo el mundo, y que son mentira, pero entretienen. Canciones que te entienden mejor que nadie. De nada sirve ser el mejor y no poder compartirlo. Comprender que no todo el mundo puede ser como tú. Esperar algo a cambio nunca fue una opción. Pensar en uno mismo un poquito más. Dejarse llevar alguna vez. Siempre hay alguien que te pregunta que te pasa en el peor momento. Y quién no ha gritado en silencio y se ha tragado todas sus palabras. Mirar al mar, y ver el horizonte tan cerca y tan lejos. Pensar que has vivido y, sólo estamos empezando.

0 comentarios:

Publicar un comentario