Esos besos que me dabas,
yo los vendo.
Ya no sirven,
no los quiero,
no son nada.
Esas caricias en el pelo,
ahora caen,
con tus manos
insistentes,
en el suelo.
Esas miradas de locura,
me las quedo,
son mías,
mi consuelo,
mi tortura.
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