Mientras ella se alejaba no dejaba de mirar cada simetría y asimetría, cada imperfección de cualquier recobeco sin usar. Buscaba la perfección en su más puro estado. Observaba los detalles de la vida, el tiempo, en cómo cambiaba el paisaje según el momento definido. Veía los colores, y los relacionaba entre ellos; armonía cromática para la vista.
Mientras ella se alejaba escuchaba una banda sonora donde el violín se apoderaba de la melodía a cada instante. Con altos y bajos, en tensión de pasiones; al son de la melancolía con el clarinete a favor. Concentración, por encima de todos esos pequeños ruidos de fondo que se hacían insignificantes de forma progresiva.
Mientras ella se alejaba se transportaba al lugar a donde se dirigía, recordaba historias de donde venía y pensaba en su suerte. Veía su reflejo a través de la ventana del tren como si de un espejismo se tratara. Un rayo de sol atravesaba su córnea dando ese color traslúcido a sus ojos y ese brillo de primavera.
Mientras ella se alejaba, también se acercaba; donde los atardeceres se confunden con el río y ese puente por el que pasó miles de veces; donde el azahar florece en cualquier esquina; donde la gente es acogedora como su ciudad; donde el calorcito te recuerda lo bien que vives; donde un "olé" significa más que un enhorabuena; donde se exagera por gusto y la gente se lo cree; donde quizás se siente demasiado, serán las raíces; donde con unas "palmitas" te alegran la vida; donde ella algún día volvería, mientras ella se alejaba.



