Días eternos.
Días en un suspiro.
A veces ni existes, no da tiempo.
Buscas sin parar ese algo que te motive a seguir, a
levantarte una y otra vez sin desplomarte por completo. La voluntad a veces no es lo único que vale.
Solo podemos tener fe en que algún día seremos felices.
Las canciones nos ayudan a sobrevivir, ellas nos dan todo,
nos entregan su alma por completo y nos cuentan su historia las veces que haga
falta, con tal de animarnos. Y aunque no siempre lo consiguen, van marcando las
etapas de nuestra vida y también recuerdos de momentos y personas. Puede que
nos emocionen en alguna ocasión, o que no las queramos escuchar en un tiempo
porque su memoria es tan fuerte que nos conviene hacer oídos sordos. Nos
recuerdan quienes somos y quienes fuimos. Nos unen. Definen nuestro estado sutilmente. Refuerzan
el espíritu y la fe. Y por supuesto hacen que nos lo pasemos bien en ciertas
ocasiones. Nos acompañan en el camino y siempre estarán ahí, en lo bueno y en lo malo. Nunca fallan.
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