domingo, 9 de noviembre de 2014

La Inopia.


         Que con los pies en el cielo todo es más fácil y la cabeza en la luna y los ojos al sol. Que ir a contracorriente no es más que un deber a veces, porque la vida es arte, y de nosotros depende su valor. Que los lienzos no se pintan solos, que no os engañen esos hombres trajeados con  maletines a prueba de balas y la tinta de sus plumas de fénix. Que por algo se empieza y, mejor soñar despiertos que dormir en La Inopia. La Inopia sí, ese estado de embriaguez y enajenamiento donde nos encontramos la mayor parte del tiempo, imperturbable por cierto; ya se puede estar cayendo el mundo que La Inopia se adueña de nuestro cerebro de manera tajante e impecable. Que todo el que calla, no es que otorgue, es que sabe que el silencio es un arma letal y penetrante y además está en La Inopia. Que el que no cree es porque no sabe de forjar ilusiones de luchar por lo suyo, por su vida, por su arte. Y que el arte no se compra, ni se vende, ni se siembra, ni se copia, ni se truca, ni se equipara; cada arte lleva su tiempo, madura o no según se torne o se retorne, según se mire o se admire, según se encuentre.


Pero La Inopia es un arte invisible, una virtud grandiosa, un mar de posibilidades donde los barcos navegan con rumbo pero sin destino fijo, son veletas presas de ideas superfluas e inacabadas que, en potencia, son algo. Que no cualquiera se mete en berenjenales por causas imposibles, arriesga el ser y la valentía. Que no cualquiera puede decir que tiene el arte de estar en La Inopia, pues de ella pueden salir cosas dignas de magnificar. Allí no vale jugar al tocado y hundido, que no hay oportunidad sin cien intentos, que no hay fracasos. Que estás sólo, que te escuchas a la fuerza y gritas al vacío sin miedo a ser juzgado, en La Inopia eres tú, sin tus circunstancias. Tu otra vida, tu ser paralelo, envidiado por ti. Si te asomas a ella te quedas para siempre, te atornilla, te impregna y te invade los sesos, te consigue, te cala, te obsesiona; creedme es el mejor estado del mundo. Una pena que haya tantos de vosotros con los pies en el suelo, porque en el cielo no hace falta llevar zapatos.  






martes, 14 de octubre de 2014

El armario desastre

Hoy dije adiós a tu mochila vaquera desgastada que tantos años se llevó colgada en la terraza, junto a todos los cachivaches que guardabas en ese armario que, de alguna manera era el baúl de los recuerdos, una verdadera máquina del tiempo. Cajitas de todos los tamaños habidos y por haber, alambres, partes de objetos viejos que serían el proyecto de cualquier cosa en tu cabeza que nunca paraba de idear, libros y folletos, herramientas para todo, fotos, y una larga lista de “cosas que algún día servirían para algo” con las que siempre arreglabas todo.

Dejadme que os diga que por más que guardemos cosas sin parar, la mitad no sirve para nada y, de la otra mitad deciros que pasará mucho tiempo hasta que os haga falta, pero aun así nos empeñamos en almacenar, por si acaso, os lo dice una que ha hecho dos mudanzas en menos de un año. Y quién no tiene ese cajón medio desordenado y caótico en su casa con este tipo de cosas… parece que terminan formando parte de uno mismo; encuentras algo y lo guardas ahí, se rompe algo y decides reciclar alguna parte y lo guardas ahí, te dan un recuerdo en alguna charla y lo guardas ahí, ganas un premio de lo que sea y lo guardas ahí, cosas de propaganda que pueden interesarte, el típico regalo de amigo invisible que no te gustó, en definitiva cosas inútiles sí, pero quizá eso que guardas “ahí” son tus pequeños tesoros, y no me refiero al hecho de que sean objetos, sino a los momentos en los que decidiste quedártelos y no deshacerte de ellos, en cierto modo los adoptamos, los rescatamos.

Me he dado cuenta de que guardabas tu vida “ahí”, y yo sin saberlo, cualquiera tocaba tus cosas; siempre que te hacía falta algo ibas directo hacia él. El ser humano es un misterio, pero parece que a veces queremos dar pistas a los demás para que averigüen lo que realmente pensamos o queremos en vez de decirlo directamente; podría decirse que ese armario no eran más que un cúmulo de objetos que formaban parte de tu complejo e intrigante ser y, una vez abierto y analizado he comprobado la cantidad de cosas que rondaban por tu mente. Era el armario de las posibilidades; guardabas tus ilusiones, tus ideas, tus proyectos y tus preocupaciones, era tan tuyo y estaba tan cerrado siempre como lo estabas tú, quizá guardaste demasiado.


Y hasta aquí mi pequeña reflexión de hoy, no guardéis tanto, porque a veces no se puede ni abrir la puerta para ver lo que hay dentro. 



sábado, 27 de septiembre de 2014

Aquí, ahí o allí.



Me pregunto si tú y yo seremos felices.
Si viviremos donde siempre quisimos o en algún lugar inexplicable.
Si me querrás para toda la vida o quizás solo parte de ella.
Si tus promesas y mis sueños se harán realidad o cambiarán con el tiempo.
Y sobre todo, si te conoceré algún día o puede que ya te haya encontrado y estemos jugando a no vernos.

jueves, 21 de agosto de 2014

Jaque Mate

   A veces la vida te derrota, te puede, entras en una encrucijada como si de un tablero de ajedrez se tratara, donde el jaque mate define la jugada, el siguiente paso a seguir, y los actos dependen de consecuencias inamovibles.

   Unos serán peones, esos que se dejan llevar por la corriente, esclavos sociales de paradero nómada. Maleables al antojo de cualquier moda y susceptibles a los cambios. Los primeros en sacrificarse, eso sí, mueren por y con su causa y aspiran a ser reinas algún día, con eso los educan y mantienen entretenidos en ataque. Son la multitud, el populacho revolucionario.

   Puede que seas la torre, protectora y amenazante desde lejos, fuerte, marcando territorio, desconfiada, sabe lo que se avecina. La vieja experimentada, directa como una flecha y no se piensa las cosas dos veces, impulsiva y con muchas historias a sus espaldas, harta de cuentos, y el tuyo no iba a ser diferente. Más vale tenerla a favor.

   O quizás un caballo fiel, experto en cogerte desprevenido por saltos bicolores, pero los primeros en comenzar la jugada. Te salvan la vida más de una vez; parecen simples pero esconden un gran misterio y, miden sus pasos al milímetro.

   O un alfil que mira desde lo alto avanzando en diagonales de reojo, guardando las distancias, las largas en cualquier caso. Suelen escoltar al rey desde el principio y no dejan que nadie se le acerque, pero sin perder el estilo y ni siquiera despeinarse, son coquetos y sinuosos, refinados a más no poder, siempre guardando las formas como en la esgrima: Touché.

   Quizás seas rey, indefenso por su paso limitado pero con el poder suficiente como para revolver un tablero entero en su defensa o en su ataque, guerras de lealtad. Aguanta los duelos, lo que le echen pero, parece estar maldito, sólo se hace notar de forma intocable.

   O puedes ser reina, compañera y con armas de mujer, seductora y sutil, con sus movimientos mortales. Que no te engañe su corona, ella es la que dirige el cotarro, la mente criminal y estratega. Es ágil y se mueve con rapidez en cualquier dirección, pero siempre con cabeza.

   Al fin y al cabo todas las piezas están coordinadas, una le sirve a otra para avanzar, para atacar, para defender, para sobrevivir, como en la vida. De hecho las jugadas han de meditarse con astucia y a contrarreloj. Es un juego en el que hay que arriesgar, y todos son esenciales, debes ir un paso por delante y, si puedes dos. Existe una alta sincronización para alcanzar un objetivo sólido. Y yo que no sé de ajedrez pero, sé de la vida, y al parecer estoy en jaque.

sábado, 26 de abril de 2014

Mientras ella se alejaba


    Mientras ella se alejaba no dejaba de mirar cada simetría y asimetría, cada imperfección de cualquier recobeco sin usar. Buscaba la perfección en su más puro estado. Observaba los detalles de la vida, el tiempo, en cómo cambiaba el paisaje según el momento definido. Veía los colores, y los relacionaba entre ellos; armonía cromática para la vista.

    Mientras ella se alejaba escuchaba una banda sonora donde el violín se apoderaba de la melodía a cada instante. Con altos y bajos, en tensión de pasiones; al son de la melancolía con el clarinete a favor. Concentración, por encima de todos esos pequeños ruidos de fondo que se hacían insignificantes de forma progresiva.

    Mientras ella se alejaba se transportaba al lugar a donde se dirigía, recordaba historias de donde venía y pensaba en su suerte. Veía su reflejo a través de la ventana del tren como si de un espejismo se tratara. Un rayo de sol atravesaba su córnea dando ese color traslúcido a sus ojos y ese brillo de primavera.

    Mientras ella se alejaba, también se acercaba; donde los atardeceres se confunden con el río y ese puente por el que pasó miles de veces; donde el azahar florece en cualquier esquina; donde la gente es acogedora como su ciudad; donde el calorcito te recuerda lo bien que vives; donde un "olé" significa más que un enhorabuena; donde se exagera por gusto y la gente se lo cree; donde quizás se siente demasiado, serán las raíces; donde con unas "palmitas" te alegran la vida; donde ella algún día volvería, mientras ella se alejaba.


lunes, 17 de marzo de 2014

Viaje a Bolonia y Venecia.


Ilusión eterna
Taquicardias de aeropuerto
Impaciencia novedosa
Bolonia de noche
Secretos de misterio, dicen que son 7
Iglesias escondidas
Susto de bienvenida
Risas entre medias
Sin aperitivi nos quedamos
La grande bellezza, con Gep
Un ojo abierto y otro cerrado
Sonajero de galletas
Sueños interrumpidos.

Despertares musicales
Rumbo a Venecia
Prisas de transporte
Con revisor
Sin revisor
Huelga
Todo el mundo abajo
Segundos desayunos
A falta de uno
Bolonia de día
Ciudad universitaria
Bibliotecas de maravilla
Fotos sin sentido
Solecito diurno
Almuerzo a reventar
Jardines de Margarita
Ambiente y relax
Como en el sur, mejor imposible
Sociabilizar
Bolonia de tarde
Vistas de pájaro
Atardeceres redondos
Monjas momificadas
Descansito para dormir
No dormir
Sombras en la pared
Bolonia de noche
Magia de luces
En busca del botellón perdido
Piazza Verdi
Conocer gente
Que haya media Andalucía en el extranjero
Hacerse amiga de una alemana
Integrarla en un grupo de gente que no conocemos
Canteo en el baño
Y vodaba
Propuestas indecentes
Soda pops
Apuestas pagadas a chupitos de Jagger
Cubata al suelo
Vámonos que nos vamos
Mañana será otro día
Vuelta a casa a ritmo de procesión y sevillanas


Llegó el sábado
Rumbo a Venecia
Con billete
Con revisor
Dibujar en el trayecto
A mano alzada, de bohemias
Conversaciones profundas e inspiradoras
Algunos en el baño a la espera
Venecia de día
Me enamoro
Pizza por el camino
Con paloma de por medio
Callejuelas con encanto
Iglesia de San Rocco, majestuosa
Juego de espejos
Hombre cantando en la plaza
Heladito artesano como dios manda
Vámonos en barco
Con revisor
Sin revisor
Venecia de tarde
El sol se esconde entre las cúpulas de tus calles
El gran Canal
El puente Rialto
Tus aguas verdes
Atardece en San Marco
Grandioso
Estupendo
Olivetti, no digo más
Sociabilizar
El puente de los suspiros
Una góndola va
Paseo de souvenirs
Sprite con imitación de jamón serrano
Venecia de noche, Venecia enamora
Mercado con la luna de fondo
Venecia, nos vamos
Pizzas del egipciano
La gula nos corroe
Trolas y más trolas, o no, nunca se sabe
Piazza Verdi
Sociabilizar y beber, malas costumbres
Sevillanos en común
Y algún truco que otro
Y vodaba
Escudería y sus cierres tempranos
Se acabó lo que se daba
Post party en la puerta
Intento de bailar sevillanas
Botellas contra el suelo
Quedadas para el aeropuerto
Vuelta a la infancia con alguno que otro
Venga vámonos ya
Piazza Maggiore de noche
Al son de Semana Santa
Sueños profundos

Y vuelta a empezar.

Italia, entre cantos sevillanos, a sorbitos de pasiones, a suspiros de alegría.



Dedicado a Javier Alba y Paula Herrera

lunes, 27 de enero de 2014

Recuerda recordar.

A veces te torturas pensando que hiciste algo mal, que no fue suficiente o no que era el momento aún; y hay cosas que te lo recuerdan; cada vez que pasas por ese lugar, o mencionan ese sitio donde estuviste con esa persona. Sólo en ese momento sabes que hiciste bien o mal en función de cómo lo recuerdas.

Recuerda que el recuerdo es trasladar en el tiempo una situación, una persona, un objeto, un olor, una sensación… es memorizar de manera selectiva lo que nos interesa; es verdad, también hay malos recuerdos, pero son infinitamente menos ¿no es cierto? Son fugaces, momentáneos, apenas queremos abrir esas puertas, sin embargo, en los otros nos recreamos e incluso cerramos los ojos para poder ver, ironías de la vida.

 A veces pasas cerca de alguien y su olor te recuerda a otro alguien; o escuchas una canción y recuerdas cierta escena sin guión; o coges algo que alguien te regaló y te teletransportas a ese momento.

Es muy curioso cómo seleccionamos, hasta para eso somos exquisitos.

Cuando borramos recuerdos es para crear otros nuevos. Los malos se transforman pasando de un estado de melancolía a un estado de plenitud; y en ese momento sabes que hiciste bien, porque si no, ese recuerdo, nunca se transformará. Cuando uno acumula muchos malos recuerdos tiene que apoyarse en otras personas para poder crear nuevos, y así, superar la ira que contenemos, aunque a veces ni eso logra borrarlos. Por suerte o por desgracia tendemos a pensar en los buenos porque quizá es más fácil no juzgar nuestros actos y seguir cantando, pero en el momento que un mal recuerdo nos atormenta no queremos saber nada de canciones. Hay que afrontar para poder disfrutar. Si no es así puede que estemos haciendo algo mal. Como tú decías habrá que torear.


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lunes, 20 de enero de 2014

Fin de año para bien o para mal

No sé si el 2013 ha sido un año de mierda por el 13 que lleva inmerso o  porque nos ha tocado, personalmente no soy supersticiosa, pero, no voy a dedicar más palabras al pasado. Pasado pisado como dice la canción. Dediquemos unos minutos a pensar en el año nuevo.

Querido 2014, te diría que espero que seas el mejor año de mi vida, que me quitarás las penas y que me darás todo lo que siempre pido y más, pero siendo realistas, no sabes lo que nos viene encima. Será el año en el que acabe mi carrera, por fin; zanjaré algunos asuntos en mi vida y estaré más cerca de los 30. Y claro que sí, hay que salir a celebrarlo, con los amigos y con la familia, que son lo que tenemos y lo que somos al fin y al cabo. Aunque no hayamos tenido mucha suerte hasta ahora debemos pensar en positivo y seguir adelante, valorar lo que tenemos, y eso señores, eso, hay que celebrarlo.
Doy gracias al 2013 por darme la oportunidad de recuperar a personas que daba por perdidas, por no perder la paciencia, por tener a personas maravillosas a mi lado y por conocer a otras nuevas que espero que sigan mucho tiempo en mi vida. Y no, este año no se me va a olvidar como los demás, porque ha sido muy importante en muchos aspectos, tanto buenos como malos. El tiempo es la mejor cura para todas las heridas pero también las personas que te rodean.

Por eso quiero pensar en el año que entra, cargado de dios sabe qué, pero también de tiempo; tiempo de reconciliación, de reflexión, de pensamientos y sentimientos que hay que aceptar. Así que de antemano, 2014, te doy las gracias, por que sé que aunque no se cumplan todos mis objetivos o aunque pierda cosas por el camino me darás ese tiempo que tanto necesito.



jueves, 28 de noviembre de 2013

En lo bueno y en lo malo

X: cualquiera con un mal día, que lo ve todo negro
C: camarero del bar
A: amiga



X-¿Me trae la carta cuando pueda?
C-Sí, ahora mismo se la traigo. Les digo los platos del día:

Vacíos llenos de nada empanados.
Vacíos sin sentido rebozados.
Vacíos rellenos de desquicios irreales y comprensión limitada a la parrilla.
Vacíos inmunes en salsa.
Y el vacío especial de la casa.

X-Pues una ración de vacíos de la casa por favor.
De esos que no vienen a cuento.
De esos que son para compartir.
De esos que hacen que quieras volver.

X-A ver la carta… Mira, y media de nunca jamás también.
De los que ya no quedan
Como los de esa mesa de ahí.

X-¡Ah!, y cuando pueda un par de tintos.
Con ese sabor a olvido
De los que saben quitar las penas.

C-¡¡Marchando!! (Pasan diez minutos; la amiga se levanta y va “al baño”)

C-Aquí les traigo las cervezas.

X-¡¡Pero si he pedido tintos!!

C-Lo siento pero su amiga me dijo cervezas al final. (Miradas cómplices ¬¬ , mientras el camarero sigue poniendo cosas sobre la mesa)

C-Por aquí la ración de vacíos rellenos de buenos momentos y la media de nunca digas nunca.

X-Perdone se ha equivocado, no he pedido eso tampoco. (Miradas cómplices de nuevo ¬¬)

C-Eso también lo ha pedido ella, lo siento.

X-Vale, no se preocupe, comeremos esto entonces.

C-¡¡Que aprovechen señoritas!!

X-Gracias. (Coge el tenedor y el cuchillo y con algo de resignación comienza a comer; su amiga mientras, sonríe. Ella acaba sin rechistar e incluso rebaña el plato.)


A-Estaba bueno ¿no?

     Esto es una simple muestra de cómo los amigos que tenemos saben cómo hacernos sentir mejor, cuando estamos en esos momentos de debilidad. Y verdaderamente se aprecia aunque no sea en el momento, porque muchos lo hacen sutilmente o sin ni siquiera decir una palabra (a veces las miradas bastan, las cómplices sobre todo). Saben justo dónde nos duele, y tienen la mejor receta para hacernos reír o animarnos. Gracias a todos los que hacéis que los tropiezos no sean para tanto y por hacer que las piedras con las que tropezamos parezcan más pequeñas  cuando estamos con vosotros.





lunes, 11 de noviembre de 2013

Noviembre.



No todos los noviembres son iguales. Es cierto que el otoño va dejando poco a poco las hojas en el suelo, y con ellas el verano y sus momentos infinitos se van desvaneciendo, y eso es algo que no cambia. Pero las hojas no son las mismas, ni los veranos, ni siquiera nosotros mismos, ni nuestras circunstancias. Seguramente sea mi último noviembre en la Villa y Corte, pero no es como los demás. Piso fuerte al andar y escucho crujir esas hojas caídas que, acompañan el eco del viento y me hacen seguir despierta. Tiempo de recogida, llegó el frío, la lluvia, y quizás la nieve, a veces. Crujen; colores en escalera, desde el marrón más intenso, pasando por naranjas cálidos cargados de indecisiones, hasta el sutil amarillo que abarca los últimos rayos de sol. El viento se las lleva, las mueve a su antojo, las barre, las arrastra, las olvida.  Y así, estamos preparados para renovarnos, vacíos pero llenos de un futuro incierto. Y crujen al pasar, esas hojas en el suelo, que para muchos es consuelo y para otros despertar.






sábado, 9 de noviembre de 2013

Querer querer



  

 Hay muchas formas de querer:

      Querer con ganas o sin ellas,
      Querer con miedo,
      Querer absolutamente,
      Querer irse,
      Querer volver,
      Querer evadirse,
      Querer distancia,
      Querer tiempo,
      Querer esperar,
      Querer poder,
      Querer estar,
      Querer sentir,
      Querer vivir,

   Pero lo más importante es querer querer. A menudo todos nos quejamos de cosas, sobre todo yo; y hay veces que el verdadero problema es querer de verdad. Si eso falla todo se derrumba, no queramos empezar la casa por el tejado. La voluntad mueve montañas, la verdadera cuestión es: ¿quieres moverlas? 



martes, 17 de septiembre de 2013

Tú, mi cometa de hierro

Y te dicen que te quedes con los momentos buenos, que con el tiempo todo pasará y que hay que superarlo. Pero lo que no te dicen es el silencio mental que se queda vagando en el cerebro, las miles de preguntas sin responder que ya nunca tendrán respuesta o que el tiempo se para, pero sigue. Es duro  no haber sido consciente hasta que no has estado insoportable. No haber estado aquí en años y con la inútil inocencia que me caracteriza pensaba que todo se arreglaría algún día, que solo era una mala racha.

 Ahora que te has ido siento rabia de no haber podido tenerte nunca como quise. Rabia que siempre he sentido hacia ti por todo lo que ya sabes. Y a la vez impotencia de la que no me daba por vencida, solo por ser tú. Sé que tenías tus momentos y que tu mente traicionaba la realidad, pero siempre intenté que estuvieras orgulloso de mí, y lo seguiré haciendo. Una vez más no estoy de acuerdo en tu manera de hacer las cosas, pero es algo que por lo visto tenía que pasar. Me hubiera gustado que me vieras acabar la carrera y quizás emprender un nuevo camino, para demostrarte que puedo con todo lo que me propongo y que llegaré lejos, te lo aseguro, aunque sé que eso nunca lo dudaste. Espero que desde algún sitio me cuides, como has hecho siempre, aunque no estarás presente en muchos de los días más importantes de mi vida.

Te has ido sin más, sin decir adiós si quiera, sin dar cuentas a nadie y sin que pueda tener un recuerdo inmediato mínimamente feliz de ti.

Tú y tus manías de arreglarlo todo, de perfeccionar todos los detalles, de implicarte en cuerpo y alma en los problemas para solucionarlos, tus pijamas de rayas, tu chubasquero naranja, tu belén de navidad, tus colecciones de discos, tu moto, tus libros, tus manos, tu ilusión, tus pequeñas sorpresas que te hacían grande, tu entrega y tus ganas que, se quedaron atrás hace mucho, aunque han sido heredadas.

Estarás siempre dentro de mí, a cada paso que dé. Eras mi mitad prohibida; la cometa que siempre me costaba hacer que despegara, corría y tiraba del hilo más que nadie pero no paraba de caerse y, solo a veces lograba alzarla bien alto, otras la llevaba a mis espaldas, parecía de hierro; querías que  yo siguiera tus pasos y volara detrás de ti y no contigo. Nunca nos entendimos, es lo que nos ha tocado, ser iguales pero opuestos. Siempre te he admirado, supongo que como todos los hijos que ven a su padre como superman, cuando pequeña veía imposible que nadie supiera más cosas que tú. Que injusta es la vida, te golpea con un revés impecable y te deja en medio de un mundo inexperto para que te las habíes. Los papeles han cambiado, pero seguiré tirando del hilo aunque no estés, no dejaré que se caiga porque haya soplado un viento sin rumbo. Vendrán más vientos inoportunos,  huracanes y terremotos, pero tú estarás conmigo, tú y tus manías, tú mi cometa de hierro.



viernes, 3 de mayo de 2013

Redes sociales



Las redes sociales han creado avances respecto a la comunicación, pero un gran atraso en las personas. La juventud de hoy en día se deja llevar. Tanta tecnología atrofia el cerebro. En vez de salir a la calle a hablar con gente físicamente, prefieren hacerlo desde casa. Parece ser que así es más fácil. Antiguamente esto no existía, y sorprendentemente han sobrevivido, pero ahora es como una necesidad. Esa necesidad es la fuente de muchos de los problemas de las relaciones interpersonales. Si no estás en la lista no eres amigo, eso es así. 
Y luego están los que sin serlo se toman confianzas imprevisibles, todo por culpa de escribir en vez de hablar. Cuando te encuentras a algún amigo lo normal es pararse a hablar aunque sea un minuto para saber de él, que lo saludes con un escueto ‘hola’ y luego lo avasalles por escrito. Eso es una moda; como no tienes que verle la cara, no importa decir lo que sea, le echas cara y pasas la bola. Por otra parte ver continuamente cuando te leen y cuando no, ha sido el mayor daño, ya sabéis de que hablo, la última conexión a las X horas. Y yo me pregunto con todas las cosas que han inventado, porqué ésta es la más inútil. 

Deberíamos volver a escribir cartas, sí, a los manuscritos. Esa ilusión que te da tener correspondencia no la da la última conexión. Tardan unos días en llegar, y mientras puedes despreocuparte. Si hablamos por teléfono tenemos el poder de colgar cuando nos interese, de no escuchar lo que no queremos, además a veces no hay cobertura y te quedas hablando solo. Las cartas son perfectas. Así haces llegar lo que quieres al destinatario, y lo lee todo, y además las veces que quiera, y puede hasta pedir opinión, porque está escrito y en papel, no va desaparecer pulsando el botón de eliminar. Por supuesto que para una urgencia o algo grave el teléfono es lo mejor, no critico su utilidad, sólo me refiero a las relaciones humanas. 

La comunicación es esencial en el mundo entero. Pero somos imperfectos, tendemos al desorden, a hacer lo que nos conviene y a hacer un mal uso de ciertas cosas. No digo que las redes sociales no ayuden, porque son lo mejor como método expansivo publicitario pero creo que se está desbordando el asunto. Una vez más me remito a los hechos, que hablan por sí solos.

El móvil antes servía para llamar y mandar un mensaje, ahora es un miniordenador que llevamos a todas partes porque se ha convertido en nuestra mano derecha.

Hay que tener ciertos límites. 

No sé si cuando me toque tener hijos, si los tengo, jugarán con un robot en vez de con sus amigos, pero me asusta pensar que tengamos demasiada dependencia a la tecnología. Cada vez existen más máquinas que sustituyen el trabajo de las personas y lo que piensan, sienten o dicen. Necesitamos ser útiles e interactuar. Y es irónico que yo escriba esto, y lo publique en Internet, pero es la única forma desgraciadamente. Sólo es una reflexión de tantas.



miércoles, 1 de mayo de 2013

Canciones son, canciones



Días eternos.
Días en un suspiro.
A veces ni existes, no da tiempo.
Buscas sin parar ese algo que te motive a seguir, a levantarte una y otra vez sin desplomarte por completo. La voluntad  a veces no es lo único que vale.

Solo podemos tener fe en que algún día seremos felices.
Las canciones nos ayudan a sobrevivir, ellas nos dan todo, nos entregan su alma por completo y nos cuentan su historia las veces que haga falta, con tal de animarnos. Y aunque no siempre lo consiguen, van marcando las etapas de nuestra vida y también recuerdos de momentos y personas. Puede que nos emocionen en alguna ocasión, o que no las queramos escuchar en un tiempo porque su memoria es tan fuerte que nos conviene hacer oídos sordos. Nos recuerdan quienes somos y quienes fuimos. Nos unen. Definen nuestro estado sutilmente. Refuerzan el espíritu y la fe. Y por supuesto hacen que nos lo pasemos bien en ciertas ocasiones. Nos acompañan en el camino y siempre estarán ahí, en lo bueno y en lo malo. Nunca fallan.

martes, 5 de marzo de 2013

El armario de la vida


     Últimamente he observado como la gente camina de un lado a otro, con tanta prisa que, a veces no saben ni a donde se dirigen. Y es que siempre llega ese momento en el que te quedas quieto y  ves como los demás siguen con su ir y venir; sí, pero, instintivamente te paras en seco y te planteas las cosas desde otra perspectiva. Deja que ellos sigan con sus historias, tú alza la mirada hacia el vacío que tanto te aterra y piensa bien lo que vas a hacer. Deja de pensar que la respuesta está en las canciones, en que hay señales que te ayudan en el camino o que siempre habrá alguien que te salvará el cuello en el último segundo. Toma la iniciativa, sé tú mismo y elige el camino que quieres seguir. No, no es fácil, pero nadie dijo que lo fuera, simplemente hay que armarse de valor y despertar esa chispa interior que hace que te muevas.

     Es como vestirse todos los días. Si llueve lleva paraguas para no mojarte, y si puede ser unas botas de agua, si no lo haces a ver quien aguanta el chaparrón  que cala hasta los huesos. Si hace frío procura llevar un buen abrigo, porque aunque digan por ahí que el frío es bueno para el cutis ¿no querrás coger un resfriado verdad? Por supuesto que no se te olviden una buena bufanda y unos guantes. Si hace un buen día no pueden faltar unas gafas de sol que protejan los ojos con los que ves todo lo que te rodea. Si vas a salir de fiesta arréglate. Si vas a una entrevista de trabajo sabes que hay que ir formal.

    Como puedes ver son cosas “de cajón”. Sólo es cuestión de asomarse a la ventana. Aunque, todos nos hemos mojado porque se nos olvidó el paraguas encima de la mesa antes de salir. Quién no se confió de un buen día de sol invernal y dijo: Dejo el abrigo en casa que hace mucho calor; y luego muerto de frío mendigando una bufanda a tus amigos. Que levante la mano quién no ha intentado mirar fijamente al sol unos segundos para demostrar que no pasa nada y después acaba viendo puntos negros en las caras de los demás. Siempre hay alguno al que no dejan entrar porque no va bien vestido. Y cómo no, si vas a una entrevista, la imagen juega un papel fundamental.

     Al fin y al cabo todos los días sales vestido de casa. Sales por la puerta con la monotonía a cuestas pero te das cuenta de que si no haces lo que quieres en realidad, otro lo hará por ti. ¿Por qué no vas a ser tú mismo el que lo haga? Nunca es tarde, sólo tienes que saber que ponerte hoy. Ten en cuenta que habrá obstáculos; puede romperse tu paraguas, alguien puede robar tus gafas o puedes llegar tarde a la entrevista, y son factores que se te escapan de las manos, pero que los medios no justifiquen el fin.  Porque hagas lo que hagas ellos van y vienen, y vienen y van, pero lo que de verdad importa eres tú.





domingo, 3 de febrero de 2013

Ojos que no ven

Esos besos que me dabas,
yo los vendo.
Ya no sirven,
no los quiero,
no son nada.

Esas caricias en el pelo,
ahora caen, 
con tus manos
insistentes,
en el suelo.

Esas miradas de locura,
me las quedo,
son mías,
mi consuelo, 
mi tortura.






jueves, 6 de diciembre de 2012

De luz y de sal

   Quiero un respiro, de mar y arena, de luz y de sal. Donde los rayos de sol son eternos. Donde los recuerdos afloran con una sonrisa. Donde el viento golpea en la piel arrastrando consigo nostalgias inesperadas.

   Quiero un respiro, de mar y arena, de luz y de sal. Donde las miradas se hacen cómplices. Donde los suspiros se pierden por completo. Donde el tiempo se para en seco pero a la vez deja su rastro.

   Quiero un respiro, de mar y arena, de luz y de sal. Donde la tranquilidad se adueña de mi mente. Donde saber que no ves el final de ese horizonte te hace pensar lo lejos que puedes llegar. Donde cierras los ojos y estás donde quieres estar.

 Quiero un respiro… pero de esa arena y ese mar, de esa luz y de esa sal.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Y uno aprende

   "Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender. Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende."



Jorge Luis Borges

jueves, 8 de noviembre de 2012

Dicen por ahí

Dicen que nada es para siempre.
Dicen que todo sucede por alguna razón.
Dicen que el tiempo pone a cada uno en su lugar.
 Dicen que querer es poder.
 Dicen que nunca se olvida el primer amor.
 Dicen que para todo hay una primera vez.
 Dicen que el que calla, otorga.
 Dicen que no hay dos sin tres.
 Dicen que no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
 Dicen que el espacio es infinito.
 Dicen que los sueños sueños son.

martes, 2 de octubre de 2012

Paren el mundo, que me bajo

   No, no eres tú…; no, tú tampoco… ¡Espera! No, no, definitivamente no; a ver tú que tal… mmm no, vaya por dios; ¿y éste? Bueno, bueno, este podría ser, va la cosa bien… vaya… parece que tampoco. Y así sucesivamente… Todos iguales, y aún no he encontrado esa persona que me haga olvidarme del resto del mundo y que se entregue a mí por completo. No diré imposible, porque sé que existe, pero esto se está poniendo difícil. Aquí se aplica el lema de ‘tonto el último’, y así es, quien no coge carrerilla se queda atrás parece ser. La excusa de que está en la naturaleza de los hombres cierta necesidad… es que sinceramente, me parece una excusa pésima para hacer lo que os dá la gana. Que sí, que estáis en la edad de que se os van los ojos detrás de todo lo que se mueva, pero una cosa es eso, y otra muy distinta estar con todo lo que se mueve. Por supuesto, cuando buscáis una chica para algo serio, ella tiene que ser la intocable, y la que no haya estado con más de un tío o dos, o si puede ser con ninguno. En este campo sigue habiendo desigualdad.

   Quizá es un código no escrito, pero todos sabemos que existe. Todos hemos hecho tonterías, y yo no digo que no disfrutéis, pero, por dios mío se está llegando a puntos extremos de promiscuidad en esta sociedad. Lo peor es que el tío queda como el triunfador y nosotras como lo que todos ya sabéis. Vais todos pavoneándoos de lo que ligáis o dejáis de ligar, aumentando el número de chicas con las q habéis estado por segundo, y todo para que tus amigos te digan: dios eres un crack tío, y os echéis unas risas. ¿Y qué? Con eso estáis contentos ¿no? Pues yo sigo sin verle el sentido. Para mí un chico que haya estado con muchas tiene el mismo valor que si una chica ha estado con muchos para vosotros. También están los típicos, que son digamos: estables y normalitos, y de repente un día, les rompen el corazón y PUM, empiezan a hacer lo que los demás, porque, como ya he dicho, piensan que se quedan atrás, que se están perdiendo todo. Siempre he pensado que una mujer puede enamorarse varias veces, pero que un hombre no, cuando lo hace, lo hace de verdad, hasta las trancas y eso ocurre muy pocas veces, por eso cuando os rompen el corazón, la respuesta directa es ligar con todas las tías que puedas como si no hubiera mañana. Pues bien, me parece bien, pero no reclameis luego una intocable.

   Otros parecen de lo mejorcito que se ha conocido, y un día se dan cuenta de que simplemente no eres lo que querían para ellos, y que bastó que los dejaras ir para que volaran como nunca. En estos casos hay que dejar que vuelen bien alto para que cuando ya no pueda volar más se acuerden de ti, y aprecien lo que ha perdido, entonces será tarde. Y por supuesto están esos que se van con otras para olvidar, perdonad que os diga, pero eso no sirve para nada. El cerebro domina todas las emociones, y a veces nos engaña, pero con el tiempo la verdad siempre sale a la luz., y la verdad es, que no la vais a olvidar, pero eso no significa que no encontréis a otras, iguales o simplemente, distintas al resto. Ya nadie busca el amor, todo el mundo busca pasar el rato, pero yo solo digo que para pasar el rato vale cualquiera, pero para pasar toda la vida no. Y yo me pregunto cómo elegir el que tiene que ser, porque estoy más que harta de ver películas que dejan ver esa sensación de plenitud, esa compenetración entre dos, esa cosa única e irreemplazable. A más chicos que conozco, menos valen la pena, es una regla inversamente proporcional, y esto va aumentando por año. Cada generación viene peor, más espabilados todos y más sinvergüenzas. No se si esto ha pasado siempre, si en otras épocas la gente pensaba lo mismo de su sociedad como yo ahora. Conozco a pocas personas que merecen la pena, y cuando digo pocas me refiero a los dedos de una mano, y eso que conozco mucha gente.

   No sé cuantos más me quedan por conocer, pero no quiero que sean de esos que se hacen los chulos, de esos que pasan de las tías y las tratan fatal porque así se han creado su mecanismo de defensa ante ellas, de esos que simplemente se están entreteniendo contigo para ver hasta donde llegan, como si el tiempo fuera algo que se puede perder, de esos que son buenos y luego te decepcionan, de esos que están contigo pero no te quieren, de esos que creen que son el centro del mundo, de esos que no te escuchan ni quieren saber tus problemas… y digo todo esto, porque sé que serán los que conozca, y puede que, con suerte, aunque no tengo mucha últimamente, conozca a un par de personas más que merezcan la pena, y entre ellas: sí, espero que seas tú. Se han perdido las formas, el saber tratar a una mujer, ahora está todo transformado y enmascarado por las redes sociales, en las que el orgullo juega un papel fundamental; si no me contesta no le escribo más, si no me habla no le hablo, si no me agrega no le agrego etc. Pamplinas y chorradas… las cosas son simples, no hay que hacerlas complicadas, si te gusta a por ella, si no pues otra vendrá, el mundo no se acaba, y viceversa por supuesto. El no sé si me gusta, generalmente es un no, pero que en ocasiones sorprende, he aquí los dilemas de muchos. Yo siempre digo que ante la duda mejor que sí, y que si no sale pues, mejor haberlo intentado. Muchos ni siquiera lo intentan por la dichosa amistad; creo que hacen falta hombres decididos y que sepan lo que quieren; en fin sobre gustos no hay nada escrito y el tiempo pone a cada uno en su lugar, lo sé, pero odio la incertidumbre de lo que va a pasar y de lo que está por llegar.

   Nunca os arrepintáis de algo que os hizo sonreír. Ante esta opinión que tengo actualmente, solo me queda por decir: paren el mundo, que me bajo.